LA RENUNCIA DEL PRESIDENTE O LAS ELECCIONES DEL 2021. Por Ricardo Ruiz



“Cuando yo era chico me decían que cualquiera podía llegar a ser presidente de la nación; estoy empezando a creerlo”

Clarance Darrow (1857-1938). Abogado estadounidense


Nunca la frase de Clarance Darrow ha sido tan válida en México como ahora. La llegada a presidente del país de un personaje tan nefasto como López Obrador así lo demuestra.


No voy a repetir detalles de por qué López Obrador, un tipo cualquiera e insignificante intelectualmente, ha sido el peor presidente que ha llegado a tal puesto (aun considerando a Peña Nieto, que ya lideraba ese deshonroso puesto), salvo dos de sus peores características. Uno: es un enfermo megalómano que hará todo por conservar su poder incluyendo la alta traición a quién sea; y dos: es un sirviente incondicional de las fuerzas ocultas que lo impulsaron a ese puesto: las mafias criminales del país y de otros países, un puñado de empresarios de los medios de telecomunicaciones y otros “amigos”, un partido traidor como el PRI que lo apoyó para llegar, una izquierda añeja, rencorosa y ávida de poder de México y lo más crítico, las ansias dictatoriales del socialismo Latinoamericano, lideradas por los decadentes gobiernos de Cuba, Venezuela y Brasil, que han contagiado ya a Ecuador, Bolivia, Argentina y varios países de Centroamérica, en una acción de largo plazo que reinició en este siglo.


Por estas razones, que han derivado en acciones o inacciones del gobierno más que para gobernar, para dividir y polarizar al país, secuestrar los poderes y las instituciones y “secuestrar los recursos públicos” para reelegirse y terminar su obra de imponer una dictadura, se han despertado movimientos ciudadanos para objetar e impedir ese siniestro fin para México, un México dormido, ignorante, corrupto en muchos sectores, pero hasta antes de este gobierno con recursos para accionar, progresar y vivir libremente si se hacía el esfuerzo necesario.


Así pues, por más de nueve meses este año, ciudadanos que conformaron el movimiento ciudadano FRENA, han salido a las calles una y otra vez a exigir pacíficamente la renuncia del presidente López por su mal gobierno y obvias intenciones de dictadura, con el claro objetivo de que eso fuera antes del 30 de noviembre de este año, para lograr que se convocara a nuevas elecciones de presidente, según lo marca la constitución.


En estos nueve meses FRENA ha logrado lo que nadie en la historia moderna de México: ha despertado a millones de mexicanos de la clase media, media baja y media alta para luchar auténtica y activamente para impedir lo que se vé venir en deterioro de sus derechos de libertad y propiedad (no comparable con las manifestaciones antiguas pagadas de otros movimientos con intereses mezquinos y de poder).



Hoy se cumplió el plazo inicial propuesto por FRENA para la renuncia de López, y al no darse esta, vigorosamente se extiende indefinidamente el plazo para hacerlo renunciar, como una razón para seguir atizando al gobierno con activismo y más y más estrategias, tal vez a la larga inocuas, pero que seguirán haciendo mucho ruido y atraerán más y más ciudadanos hasta hoy dormidos por una inercia de años. FRENA se adapta y evoluciona.


Es de comentar que FRENA se ha recuperado en pocos dias de la grilla gubernamental de una división interna que le inventaron. Sí, unos cuantos miembros se separaron, en parte por estilo de autoridad de Gilberto Lozano, líder del Consejo de FRENA, y en parte por la necesidad de notoriedad de un par de líderes internos del mismo, quienes formaron su propio frente, más enfocado a organizar a los ciudadanos hacia las elecciones, dejando tras sí un tufo de crítica hacia Lozano, más que hacia FRENA.


A la par, en este año han surgido otros movimientos ciudadanos organizados (que han agrupado a organizaciones ciudadanas locales y nacionales tradicionales con fines específicos) interesados en impedir también las malas acciones del gobierno, sin reconocer oficialmente la evidente tendencia socialista y dictatorial del gobierno, pero sí enfocados en evitar la permanencia de un Congreso cómplice y complaciente con el presidente, en las próximas elecciones intermedias de 2021.


He repetido varias veces que ambos movimientos (FRENA y estas organizaciones) son complementarios y NO son mutuamente excluyentes y debieran apoyarse mutuamente para el bien de México. Sin embargo, públicamente sus líderes no creen en la factibilidad de sus mutuos objetivos.

Esto es un problema que hay que resolver a la brevedad, para no llegar divididos a los eventos decisivos que quiten este gobierno.



En lo personal, veo cada vez más cerca la necesidad y urgencia de coordinarse ambos movimientos para salir a las calles JUNTOS y reconocer abiertamente el peligro de dictadura que se avecina, y la vez trabajar juntos para hacer un bloque en las elecciones de junio de 2021 en contra de Morena.


Si no lo hacen, por un lado, el gobierno podría terminar aplastando de una forma u otra el activismo social de FRENA, y por el otro, los 5 millones o más de activistas en persona, en pirámides y en redes de FRENA, en el país y en el extranjero, pueden caer subyugados y divididos en las elecciones por los miopes partidos de oposición que no quieran ir en colisión con sus similares, e irán a dividir el voto ciudadano frente a morena.


Ese es el riesgo... y ese es mi temor... de que ese cualquiera que está en la silla presidencial se salga con la suya.


RR / Nov 30, 2020


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