UNA DEMOCRACIA GRINGA QUE PROGRESÓ. Por Ricardo Ruíz


“Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser grande o democracia”

Theodore Roosevelt (1858-1919). Estadista estadounidense


Hoy 7 de noviembre de 2020 por fin se develó la gran incógnita de días, de quién será el próximo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, el seudo más poderoso país del mundo. Independientemente de algunos estados que aún están en conteo de votos, el ganador de tan reñidas elecciones, ya con los votos contados es Joe Biden, un demócrata de 78 de años con amplia experiencia en el argot político de su país.

El pueblo de los Estados Unidos demostró su rechazo a un presidente Trump que dividió al país consistentemente, que se mostró desde antes de gobernar como un gobierno de promesas, y que no convirtió en realidades; de dividir para ganar y no de unificar; de los que creen que pueden “decretar” sin actuar; de los que creen que, si mienten lo suficiente todo el tiempo todos les creerán sus mentiras. En fin, de los que creen que pueden abusar de su poder y de la población, sin que ésta reaccione.



El nuevo gobierno de Estados Unidos deberá tomar un rumbo diferente a partir de enero próximo, remendando las rupturas de la sociedad, la imagen interna y la internacional, la economía interna y las relaciones comerciales con otros países, el tratamiento de la pandemia del covid 19, entre otras cosas. Y entonces tomar su agenda propia -llamada críticamente por los republicanos “socialista”-, que no es otra cosa que mejorar la calidad de vida y trabajo de los americanos, reducir la pobreza, impulsar el desarrollo, disminuir el racismo y el radicalismo, atender mejor y más justamente a las minorías, que por cierto, salvo el caso de Texas, se volcaron a su favor en las urnas, y reconciliar las agendas ente los partidos demócrata y republicano, para beneficio del país.

Serán muchos pendientes, que si Biden no cumple, existirá el riesgo de un regreso de Trump en 4 años, si éste logra conservar la simpatía de su propio partido Republicano, ahorita ya tomando distancia de él.

En conclusión, de estas elecciones, se dice que más que un triunfo de Biden, fue una derrota del mismo Trump, y en mi opinión así fue.



Sin embargo, pese a lo que hizo mal, existen varias cosas positivas que su discutible desempeño provocó en su país. Una de las más importantes, es que provocó, como decía Theodore Roosevelt, el progreso de la democracia en Estados unidos, al hacer que más gente que nunca votara, tanto a su favor como en contra, rompiendo los esquemas tradicionales de voto, y participando aquellos sectores antes indefinidos, que a fin de cuentas pudieron ser el fiel de la balanza en su contra.

Así, hizo que los jóvenes se registraran y se presentaran a votar, que aprendieran a valorar su sistema de gobierno, lo importante de sus instituciones y el valor de su voto. Pero también salieron a desafiar y corregir instituciones que se estaban volviendo añejas, pesadas, impositivas, molestas, intrascendentes y más bien negativas ante los ojos de la población.



Trump también despertó a los afroamericanos, a quien mintió su apoyo desde el principio, y permitió racistamente un maltrato evocador de los años 60´s y 70´s del siglo pasado. Despertó también a los latinos que han huido de las dictaduras de Latinoamérica, y que han sido despreciados por una sociedad “americana” descendiente de emigrantes de Europa por las mismas razones de sus países; despertó a los hispano americanos y en especial a los mexicanos, que desde el inicio de la gestión de Trump agredió generalizando su descalificación, y cansados de esconder a sus padres o abuelos indocumentados, a pesar de que una gran porción del sur y el sureste de Estados Unidos fue territorio de México un par de siglos atrás.

Este cambio se vio mas en las ciudades y urbes donde hombres y mujeres fueron despertados por los abusos, despotismo, populismo, demagogia, desprecio a las instituciones (fueran buenas o malas), racismo, pleitos internos y externos, y mentiras de su Presidente por cuatro años. Sin ser su intención, Trump movió a nuevas masas al voto y a la regeneración de la democracia en Estados Unidos. Con sus errores, Trump tejió la cuerda con que fue colgado en su país, a pesar de que cerca de la mitad del mismo lo defendía.



Como último pensamiento, y viendo hacia México, me llena de esperanza que, en las próximas elecciones de junio de 2021, suceda lo mismo que en Estados Unidos con la población votante, y despierten y salgan a las calles a presionar por la democracia y a votar los jóvenes, las mujeres, los que siempre han evitado votar y participar en la vida política de México y que por indiferencia han dejado el destino del país en manos de malos gobernantes.

Creo que solo así, podemos echar fuera a este gobierno del presidente López y su partido cómplice morena, que presentan el mismo cuadro de abusos, despotismo, populismo, demagogia, destrucción de las instituciones, racismo, división del país, y agravado por la clara intención de convertir en poco tiempo a México en un país con una dictadura socialista chavista. Además, que podamos evitar que vuelvan los gobiernos corruptos e insaciables del pasado.

Solo lo lograremos formando AHORA una nueva sociedad participativa en las calles y en las urnas, y vigilante, que se asegure de tener mejores servidores públicos, y de que hagan bien su trabajo.


RR/ Nov 7, 2020


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